Cuerpos que salen del mismo cuerpo. Capas de cuerpo diseccionadas. Cuerpos que impactan. Una fuerza visual que escultóricamente se desgarra en la mirada. El cuerpo humano develando su materialidad. Así es "Bodies, The Exhibition", la muestra que reúne a 16 cadáveres y más de 200 órganos plastinados, que ayer visité en un gris Espacio Kennedy.
Cerebros, lenguas, pulmones, hígados, rodillas, pies, arterias, ojos. Todo se torna vivo en la contemplación de cuerpos que se presentan desgarrados de vida en su misma muerte, conservada por un proceso llamado "polimerización".
¿Arte o ciencia?
Existe una mezcla de arte y ciencia. De lo que he afirmado siempre, es que el cuerpo humano es una obra de arte, pero aquello es ciencia y se demuestre claramente en el funcionamiento orgánico. La gracia, es que me acerco inmensamente más al ser.
Recuerdo bien, cuando redacté el Proyecto para asistir a Bodies, mis palabras textuales fueron, “no queremos quedarnos exentos de culturizarnos y de nuevos aprendizajes, siendo participes de esta exposición única e inédita, conociendo la complejidad del cuerpo humano”. Y así fue como se fue aplicando saberes, dudas e interrogantes, que hacen que me involucre de una u otro forma en el área de la biología, no siendo éste mi fuerte.

Entre las partes que llama la atención, un grupo del público, agachado, con actitud de asombro, observa el más pequeño de los fetos, de siete semanas, de una hilera de siete cuerpos que progresivamente llega a las veinte semanas. Se distinguen los ojos, las costillas, las manos y su color es rojo, un rojo que impacta por la crudeza de la corporalidad, para todos los no acostumbrados a esta clase de imágenes.
Captando, me di cuenta, de la sensibilidad que ocasiona este espacio, sobretodo a las mujeres,
También en el medio de la exposición, un cuerpo entero cortado en rebanadas devela el contenido de las extremidades. Mientras una cierta cantidad de jóvenes analizaban cada detalle, las hojas se hacían pequeñas, ya los apuntes se repletaban. Se llevaba a la práctica tanto, parece más una clase de medicina tremendamente didáctica.
Como dejar de mencionar esa masa voluminosa, llamada cerebelo, el encargado de precisar toda la información para poder llevar a cabo las funciones que le son propias. El corazón recibe mensajes del cuerpo que le indican cuándo bombear más o menos sangre, dependiendo de las necesidades de la persona. Cuando estamos durmiendo, bombea sólo lo suficiente como para proporcionar la cantidad de oxígeno que necesita el cuerpo en descanso. Cuando hacemos ejercicio, o estamos asustados, nuestro corazón bombea con más rapidez para aumentar el suministro de oxígeno, para algunos, incluida, bombea fuertemente cuando se le da la gana, en cualquier instante, oxígeno, cerebro, sangre, recorrido, entre otras cosas, incluida una explicación científica, fue la que me dio mi cardiólogo hace unos dos martes atrás.Entonces que interesante se hace, el haber visto un corazón, arterias, venas, etc. Esas mismas que vi, en la famosa y temerosa ecocardiografía el pasado año, todo se veía de una dimensión diferente. Cuando mí cuerpo era quien decidía por mi propia vida, él que me hacía mas sensible y menos desconformista, al que con mucha fe le pedía una respuesta positiva. No me falló.
Los efectos de los pulmones cuando ocurre un infarto al miocardio. Lo que ocurre cuando se fuma ambiciosamente, lo feo por así decirlo que se ven, los ministros, ese gris oscuro que es sinónimo de daños, de inconsciencia, de muerte. Alcohol, drogas, bacterias, aún tengo grabada la imagen de ese hígado cirroso. Entre tantas cosas, pero una frase muy cierta es la que me quedo dando vueltas y vueltas. “El corazón el Presidente, los pulmones los Ministros.
Experiencia enriquecedora, para relatar con un encanto extraordinario.


No hay comentarios:
Publicar un comentario