Quién sabe cómo sera mi sueño. Es hora de decir hasta mañana. Pero preferí despedirme del día con una melodía algo meláncolica y una letra bastante cierta. Así puedo desplegarme. Las palabras se escriben solas, pues vamos al compás de la música. Hasta los tildes se colocan por su cuenta, las comas quieren más espacio y los puntos piden una oportunidad. Te la di, ¿lo notaste?, entonces sigamos. Otra vez. Incluso son puntos seguidos y NO aparte. Todavía te quiero conmigo, entonces no tienes de qué preocuparte. Y mira: sigo, ¿me sigues?. No te aburras, está entretenido. Toda va bien, es interesante, curioso, como te gusta, como me gusta. Las comas son nuestros aliados, demosle las gracias. No quiero terminar con un punto final, ¿qué hacer?, la solución es clara, tres puntos suspensivos, esperando una continuación...
Olvidé algo. Algo que es más que algo. Un algo que invade la noche hasta el punto de llegar a la luna. Olvidaba decirte que no te olvide. Olvidaba decirte que todavía seguirá otro y otro punto... y tantos más... Ahorá sí buenas noches y hasta entonces...
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